04 octubre 2012

Batwoman: Elegía e Hidrología

Detective Comics 854-863
Guión: Greg Rucka
Dibujo: J.H. Williams III, Jock
Planeta; 216 páginas, 22€


Batwoman 0-5 USA
Guión: J.H. Williams III y W. Haden Blackman
Dibujo: J.H. Williams III y Amy Reeder
ECC; 144 páginas, 13,95€

Antes de ser aclamada por muchos como una de las mejores series del reinicio del Universo DC, ya se habían escrito muchas y muy buenas palabras sobre esta nueva encarnación de la mujer murciélago, tanto por su presencia en 52 (serie que dejé en su edición en grapa a pesar de su calidad, y que ahora tengo la oportunidad perfecta de retomar con los bonitos tomos de ECC) como por su estancia en la colección más longeva de Batman, Detective Comics, mientras tenía lugar todo aquel barullo de La batalla por la capucha. Así que, ni corto ni perezoso, he decidido hacerme con los dos tomos publicados hasta ahora con las andanzas del personaje y metérmelos entre pecho y espalda en dos tardes, y la impresión que me han dejado es... Contradictoria.

Con el guión a cargo de Greg Rucka, vemos una buena presentación del personaje y el mundo que la rodea: su pasado, su familia, su carrera, su tragedia... Y el lugar que ocupa en Gotham a consecuencia de todo ello. El guionista nos presenta a un personaje fuerte y muy interesante, una Kate Kane con un gran sentido del honor, una fuerte convicción moral y unos férreos principios, que no duda en declarar abiertamente su homosexualidad aún a costa de perder lo único para lo que realmente ha luchado en la vida, convertirse en una excelente militar y seguir los pasos de sus padres. La lectura de estos números es ágil, la mezcla de la narración del presente y pasado está intercalada de manera perfecta, y la forma en la que Rucka hace desenvolverse a Kate es excelente (no en vano los personajes femeninos son uno de los fuertes del guionista), pero la némesis del personaje en este primer arco falla, y se antoja un deus ex machina insulso e innecesariamente forzado como recurso para cambiar el statu quo de un personaje que no acaban siquiera de presentarnos. Tras esto, el arco dibujado por Jock en el que se establece un paralelismo entre las primeras andanzas de Batman y Batwoman es cumplidor, sin más, por lo que poco más que añadir.

(A los guiones de Hidrología le daré en esta reseña el mismo lugar que ha ocupado en el tomo: como simple testimonio anecdótico entre la labor del dibujante...)

Pero nos centraremos en lo verdaderamente destacable; si por algo habría que elegir estos tomos entre las muchas cabeceras que aparecen estos primeros meses de Nuevo Universo DC y recomendar su compra es por un único motivo: el trabajo de J.H. Williams III, simplemente ex-qui-si-to. No sólo sabe adecuar su dibujo al guión, ya se nos cuente la lucha contra el crimen de Batwoman o el pasado trágico de Kate, sino que nos ofrece esto de una manera magistral, con unas composiciones de página preciosas, una narración de la lucha atractiva y espectacular, y unas splash-pages maravillosas en las que suele dar rienda suelta a la experimentación y a un toque mucho más pictórico (en las que los marcos de dichos cuadros llegan a formar parte de la propia acción), con un resultado de acuarelas en Hidrología que casa a la perfección con la historia que desarrolla, y que da como resultado unas láminas para enmarcar. Bien es cierto que, sobre todo en el tomo en el que trabaja con Rucka, en algunas ocasiones la experimentación con la página deja en segundo lugar un aspecto tan importante como es la narración de la escena, quedando en muchas ocasiones el lector confundido y desorientado con la secuencia de los diálogos, algo que ocurre en no pocas ocasiones. Pero aunque en el primer tomo el guión seguía siendo parte importante del cómic, en Hidrología pasaremos a ver todo lo contrario, convirtiéndose éste por completo en mera excusa para dotar de la mayor libertad creativa al dibujante, con abundantes escenas en lo que lo onírico se confunde con la realidad, y una fuerte apuesta por las tramas y la ambientación esotérica para poder probar a placer y sin restricciones diferentes técnicas y acabados en los dibujos; el mismo autor no tenía reparos en reconocer esta subordinación del guión a sus inquietudes artísticas para dar rienda suelta a sus lápices en palabras recogidas en el propio tomo de ECC. No en vano, la historia ha sido básicamente escrita por él.

El problema entonces lo encontramos de cara al futuro de la serie, y es que si la apuesta por esta colección se basa en el dibujo de J.H. Williams III, será difícil prever su futuro teniendo en cuenta las ausencias del dibujante entre arcos argumentales, que será sustituido por Amy Reeder. A pesar de contar con un buen personaje, no parece que el guión vaya a ser una gran preocupación de sus autores por lo que, entre tantas novedades y tan buenas series por probar que encontramos cada mes en las estanterías de nuestras librerías, quizá Batwoman sufra una muerte prematura por confiar demasiado en una fórmula que, aunque efectiva y sobre todo efectista, ya se acabó demostrando hace un par de décadas que no es la más adecuada a largo plazo si se quiere contar con una cabecera que mantenga una buena salud. Esperemos que, como con otras series de las nuevas 52 (el Detective Comics de Tony Daniel y el Dark Knight de David Finch entre ellas), se acabe apostando por un equilibrio con el que no contaban en un principio.