21 noviembre 2012

Festival de Cine Iberoamericano de Huelva: Fecha de caducidad (2011)

Dirección: Kenya Márquez
Guión: Kenya Márquez y Alfonso Suárez
Género: Comedia dramática
Duración: 100 minutos
Intérpretes: Ana Ofelia Murguía, Damián Alcázar, Marisol Centeno, Laura de Ita, Martha Aura, Eduardo España, Jorge Zárate, Carolina López, Hugo Márquez

Después de las películas de Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga, uno espera que las historias de personas que entrecruzan sus vidas le ofrezcan una conexión especial con los protagonistas y sus vivencias ya que, una vez agotada la originalidad de la propuesta, lo mínimo esperable es que nos sorprendan con la trama, nos interesen por lo que a sus personajes les ocurre y nos consigan implicar en lo que les sucede (y si mientras se nos ofrece todo ello se transmite un mensaje de denuncia social, mejor, aunque no es estrictamente obligatorio); nada de esto es algo que ocurra en algún momento en el transcurso de la película, que si bien ofrece un aceptable resultado en la dirección (aunque quizá con un mal medido desarrollo de las historias, que nos dirige a un previsible final), no podemos decir lo mismo en cuanto a su tratamiento de la historia. Con un guión demasiado apático, unos personajes gélidos con los que no logramos empatizar ni preocuparnos por su situación (a pesar de que se traten temas como el maltrato, la inmigración ilegal o la pérdida de un hijo), un ritmo lento y un McGuffin cuya inexistente resolución es lo único que hacía que uno se pudiera interesar por la película, a excepción, quizá, de la siguiente extravagancia de un borderline como Genaro, quizá lo mejor del film por su perfilación entre lo cómico y lo patético que no en ocasiones no sabes si te produce risa, pena o grima. Fecha de caducidad se muestra como un fallido intento fílmico en el que, a pesar del potencial de su premisa y sus personajes, no se consigue hacer méritos ni como drama, ni como comedia negra, debido a su falta de profundidad y quién sabe si quizá también de ambición.

Tres historias que se solapan, que nos descubren un poco más cada una de ellas pero que en ningún momento consiguen despertar el interés de un espectador que desde el primer paseo por la morgue (durante cuya primera visita se nos prometían bastante felices  gracias a las situaciones y los diálogos que en ella tienen lugar) al inicio del film no se volvió a interesar por éstas, esperando una resolución diferente a la que se consigue adivinar desde los primeros compases, para no salir de la sala con la sensación de tedio que jamás debería provocar ningún relato en el que se nos cuente el viaje de regreso a casa de la cabeza desaparecida de un muerto.

Largo a concurso. Valoración: *****