20 mayo 2013

CES Spiderman: Los días de nuestra vida

Peter Parker: Spiderman 20-29, Amazing Spider-Man, 25, 28 y 29 y Annual 2001 USA
Guión: Paul Jenkins y Howard Mackie
Dibujo: Marc Buckingham, Joe Bennet, John Romita Jr. y Charlie Adlard
Panini; 384 páginas, 16,95€


Imagináos que estamos en una sala cerrada llena de amigos que comparten nuestra afición por los cómics y los superhéroes. Ahora, lo único que vamos a pedirles es que nos remontemos a mucho antes de que Joseph Michael Straczynski se hiciera cargo de Amazing Spiderman y revitalizara la franquicia, pudiéndonos ir perfectamente a principios de los 90, para tan sólo pedirles alguna recomendación, intentando rescatar alguna etapa del trepamuros estimable o rescatable de entre toda la morralla. En este hipotético escenario, aproximadamente un tercio de ellos empezarían a echar espumarajos por la boca tan sólo al oírnos mencionar en la misma frase "Spiderman" y "90s", sin tener que mencionar siquiera a los clones, no me cabría la menor duda. El otro tercio se quedarían petrificados, impávidos, catatónicos, y puede que hasta alguno de ellos muriese a lo Diez Negritos, sin que nunca sepamos qué causó su muerte. El otro tercio sonreirían, recordarían con nostalgia y, a continuación, nos recomendarían la etapa de Paul Jenkins en Peter Parker: Spiderman. ¡CUIDADO! Porque aunque su jovialidad pudiera indicar lo contrario, estos son los más locos y trastornados de todos ellos.

Todo este rollo viene a cuento de mi reciente lectura de este tomo de la Colección Extra Superhéroes (que por cierto me encanta), ya que siempre había leído buenas críticas hacia la etapa de Jenkins, y de principio a fin me he encontrado con unos números infumables, malos a rabiar. Vamos, que de ser editado en tapa dura en vez de con esas tan finitas para liar tabaco, perfectamente se podría catalogar como arma homicida. El dicho de "más feo que pegarle a un padre" a partir de ahora debería de ser "más feo que pegarle a un padre con el Spiderman de Jenkins", así de malo es.

Este tomo está lleno de historias simples, y no me refiero a simples como sinónimo de sencillas, amenas, sin ambiciones pero entretenidas, no; me refiero a simples en su estupidez, simples al plantear argumentos que pretenden tener trascendencia y se quedan en tonterías infantiloides: remito al capítulo sobre la Casa Osborn, el personaje "robavidas" con incomprensible final explosivo, Peter como monologuista porque "se lo debía a MJ", la vuelta de ésta, Peter llorando en un número, bailando desnudo al siguiente y planteándose su "oscuridad interior" al otro, el Tipógrafo... Una sarta de bobadas que puede que si no se mezclaran con las historias del Amazing de Mackie (que contribuye en gran parte a la valoración tan negativa del tomo con la historia que cierra el tomo con un Peter salidorro y la mencionada anteriormente de la Casa Osborn) no me harían valorar tan negativamente el tomo, ya que además le tenía muchas ganas por lo bien que me habían hablado de las historias más intimistas con el querido Tío Ben como protagonista y, con la inclusión de otras cabeceras para completar hilos argumentales, se quedan fuera y me harían tener que comprar el siguiente número para una mejor valoración de la etapa propiamente dicha de Jenkins, pero que visto lo visto se va a quedar en la estantería, y me ahorro los cuartos para cosas muchísimo mejores que esto (algo nada difícil, la verdad).

Una lástima, porque esaos flashbacks con Tío Ben me llamaban desde hace mucho tiempo, pero visto el trabajo del guionista en estos números, me da que no iban a ofrecerme lo que había esperado, o lo que yo mismo le habría exigido.

Valoración: *****