10 diciembre 2012

Aniquilación

Guión: Keith Giffen, Dan Abnett & Andy Lanning, Javier Grillo-Marxuach, Simon Furman
Dibujo: Scott Kolins, Ariel Olivetti, Kev Walker, Gregory Titus, Renato Arlem, Jorge Lucas, Andrea Di Vito
Panini; 3 tomos de 144 páginas a 9'25€ y un tomo de 160 páginas a 9'75€


Vuelvo a leer este crossover que tan buenas sensaciones me transmitió hace ya cuatro años, que mientras pasaba semi-desapercibido debido a la guerra civil que se libraba entre los más famosos nombres de Marvel, nos demostraba que más allá de los cielos del planeta Tierra también tenían lugar encarnizadas batallas que no sólo decidirían el transcurso de la historia, sino la existencia misma del Universo.

Comandadas por Keith Giffen, gran guionista con una amplia y meritoria carrera en solitario, pero sobre todo recordado por su Liga de la Justicia junto a J.M. DeMatteis, las series de este evento entran en un terreno que no le es para nada desconocido al autor completo como son las epopeyas cósmicas, de ahí la idoneidad de que sea él el encargado de coordinarlas y guionizar la línea argumental principal. Iniciadas con el prólogo a su cargo y dibujado por Scott Kolins, Giffen crea una amenaza que consigue hacer temible e incontrolable, dando lugar a la destrucción de algunos de los mayores imperios (como el Skrull), algunas de las más antiguas creaciones que existen en el universo (como las Kyln), o de una civilación por completo y de su cuerpo interestelar de protección (como Xandar y el Cuerpo Nova). Así, el prólogo inicia el evento por todo lo alto con grandes dosis de destrucción, trayendo la desgracia y un poder inimaginable que difícilmente intuimos cómo va a ser posible detener.

Tras este potente prólogo, se nos empezarán a contar las historias que tienen lugar en distintos puntos del universo como consecuencia de la oleada aniquiladorra. Las diferentes series (Nova, Super-Skrull, Estela Plateada y Ronan) mantienen el aire de grandeza de la narración, destacando sobre todas ellas la escrita por el dúo formado por Dan Abnett y Andy Lanning, la serie protagonizada por Richard Rider en el que vemos cómo el ex-Nuevo Guerrero afronta lo vivido en primera persona en la Zona Cero de la Aniquilación, Xandar, así como al enorme poder que ha heredado tras la extinción por completo del Cuerpo Nova y unirse a la Mundomente. Todas mantienen el nivel de grandiosidad, como no podía ser menos dado el poder de los diferentes protagonistas, si bien no consiguen el mismo resultado a los guiones que las historias de Giffen y del tándem DnA. La epicidad está asegurada, y son buenas lecturas, pero demasiado alargadas para sólo contarnos ciertos detalles de relevancia y la actual situación de algunos personajes una vez lleguemos al eje central del evento, la propia Aniquilación; pero como en la edición española nos las tragamos todas juntas pues oye, tampoco hay demasiado reprochable en ellas (aparte del dibujo, que me ha parecido de bueno a cumplidor, y bastante pobre tanto en Estela Plateada como en Super-Skrull) en casi todas ellas) ya que complementan muy bien la lectura principal y desarrollan de manera interesante a sus protagonistas, siendo lecturas amenas y mostrándonos la idiosincrasia propia de cada personaje a los que desconocemos por completo la parcela cósmica de Marvel.

Llegamos a Aniquilación, y tenemos a todos los personajes listos para cumplir su papel en la función. Giffen crea una historia en la que cada uno de los protagonistas tiene su momento, y todos van a ser parte importante en los diferentes escenarios en los que tiene lugar una guerra. Su narración nos muestra los diferentes frentes, las diferentes apuestas por intentar frenar la oleada aniquiladora y acabar con Annihilus, siempre con grandes momentos sin descuidar por ello los diálogos y a los personajes, que son los grandes protagonistas. Y es que más allá de haber creado un gran evento, y una gran historia, éste es el gran mérito de esta saga, el de cuidar a unos personajes bien tratados, actualizarlos y ponerlos al día, y presentárnoslo no sólo a los desconocedores, sino devolverlos a primera plana para aprovechar su potencial y reivindicar que se pueden hacer buenas historias con ellos. Aniquilación deja un buen sabor de boca, pero además de ello hace que conectemos con sus protagonistas, y que queramos saber más de ellos y de cómo afrontarán las consecuencias de lo sucedido, qué nuevos desafíos se presentan ante cada uno dado el nuevo statu-quo de muchos de ellos, y en qué desembocará esa página final que cierra la saga con promesa de que la ola aniquiladora no ha hecho más que empezar.