13 diciembre 2012

Harbinger: Omega Rising

Harbinger 1-5 USA
Guión: Joshua Dysart
Dibujo: Khari Evans, Lewis Larosa y Matthew Clark
Valiant; 128 páginas, 14'99$


Segunda serie de Valiant a cuya lectura me apunto y que paso a reseñar (la anterior fue X-O Manowar), a ver si hay algún indeciso que aún duda en darle una oportunidad a los cómics de esta editorial, que está retomando todo un universo superheroico muy a tener en cuenta si la calidad se sigue cuidando como hasta ahora y las ventas acompañan, ya que tienen un futuro muy prometedor.

En el mundo hay tres clases de personas: los normales, los latentes, y los Harbinger. Los primeros son personas como tú y como yo sin ningún poder especial, los segundos tienen un poder potencial esperando a ser despertado, y los Harbinger son personas como Peter Stanchek, nuestro protagonista, cuyos poderes despertaron sin más un buen día. Para Peter, a pesar de estas habilidades, la vida no ha sido fácil, ya que es huérfano y ha estado dando bandazos por el mundo de institución a institución, y en la actualidad se encuentra a la fuga junto a su amigo Joe, perseguido por la policía y un agente que no está dispuesto a darles un segundo de respiro. Aquí es donde comienza la historia.

Empezamos viendo cómo se las ingenian estos dos amigos para sobrevivir en el día a día, sacando partido de las habilidades especiales que posee Peter para conseguir comida, alojamiento, o incluso drogas. El guionista nos va presentando los diferentes recursos de los que hace gala el protagonista, un amplio repertorio de habilidades psíquicas a las que sabe sacar provecho, mientras nos relata la persecución a la que es sometido Peter a la vez que nos presenta a otros protagonistas de la historia que más tarde irán confluyendo en un mismo punto, como el Monje Sangrante y Toyo Harada, que se presenta ante Peter como un igual (Harada es también un Harbinger), y le ofrece ayuda con su escapada y tras esto, unirse a él para descubrir el alcance real de sus poderes y el control de éstos, sin tener que seguir reprimiéndose como hasta ahora. 

Dysart va precipitando los acontecimientos hasta que por fin vemos la conexión y las posiciones de todos los personajes en el tablero, una vez  que asistimos por primera vez  a las instalaciones de Harada. La trama es interesante, no demasiado original pero sí lo bastante atractiva tanto argumentalmente como por ese tono gris que envuelve a los diferentes miembros de la compañía (si bien las intenciones de Harada son demasiado visibles mucho antes de la escena de la sobredosis) y de la escuela, así como por la profecía que nos presentan con nuestro protagonista como desencadenante de una catástrofe mundial. Estos primeros números son entretenidos justamente por coquetear con las posibilidades de esta profecía al presentarnos a Peter como una persona sin malas intenciones en apariencia, pero con una doble y (volátil) moral que es la que crea verdadero interés en la historia. En apariencia nada nuevo en este cómic tras estos primeros números, pero lo suficiente para hacer interesante sobre todo los derroteros que puede tomar la historia.

El dibujo en esta colección es el gran punto oscuro de la serie, ya que el trabajo de Khari Evans (no sé muy bien cuáles son las labores de los otros dos nombres acreditados en este sentido) es bastante mediocre. Su trabajo parece ser todavía algo verde, alternando buenas páginas con viñetas muy desacertadas, descuido en las caras (que sin embargo en ocasiones muestran una expresividad adecuada a lo que vemos), o su verdadero punto flaco, las construcciones, que dan el pego cuando se ven claramente que las imágenes son reales y tratadas, pero sobre ellas se distingue el verdadero trazo del dibujante, y ponen de manifiesto esta grave carencia. Aparte, sus personajes son demasiado planos, a lo que ayuda el regular trabajo al color de Ian Hannin, y que podía haberse visto reducido por un buen entintado que le diera volumen a sus figuras. Este apartado es para mí un aspecto muy negativo del cómic, en ocasiones me ha parecido incluso un trabajo amateur sin pulir.

En principio, esta primera saga es una buena presentación de las cartas con las que se va a jugar en esta serie, si bien el verdadero potencial de Harbinger necesitará una mayor agilidad e ingenio en la escritura y estructura (la materia prima es buena, ahora hay qjue saber aprovechar estos ingredientes), pero sobre todo un buen dibujo acorde con lo que se espera de un producto que quiere llamar la atención, y demostrar así el cuidado que está poniendo Valiant en sus colecciones para atraer lectores de las dos grandes gracias a una propuesta similar en cuanto a temática, pero con el punto a favor de que cada colección se mima como el resto.