04 abril 2012

Imposibles X-Force: La solución Apocalipsis y Nación Deathlok

Wolverine: The Road To Hell y Uncanny X-Force 1-4 USA
Guión: Rick Remender
Dibujo: Jerome Opeña
Panini; 112 páginas, 10'95€

Uncanny X-Force 5.1, 5-10 USA
Guión: Rick Remender
Dibujo: Esad Ribic, Rafael Alburquerque y Billy Tan
Panini; 168 páginas, 13'50€

Una de las series que más se han recomendado en el último año por toda la blogosfera y la red en lo concerniente a los cómics, junto con el Detective Cómics de Scott Snyder (curioso, ambos me han dejado un regusto similar), es este trabajo de Rick Remender, un guionista en alza que se está ganando con su buen hacer a los fans tanto en Uncanny X-Force como en el nuevo título dedicado al simbionte Venom. Aquí la primera de ellas ha sido traducida como Imposibles X-Force, y es la que en esta ocasión voy a reseñar.

Entiendo todas las buenas críticas que ha suscitado esta colección, y es que el guión de Remender es muy sólido: buena elección de personajes, buena caracterización, tramas interesantes y se permite no sólo abrir nuevas líneas argumentales, sino atar otras que habían quedado como cabos sueltos en otras colecciones. Pero el mayor problema de la serie para alguien como yo es que es poco accesible si no se conoce buena parte de la historia de los mutantes, y llego a perderme en más de una ocasión entre personajes y argumentos del pasado que ni siquiera conozco de oídas (como Fantomex, o esa ¿Bestia de la Era de Apocalipsis?). Pero con poco accesible no quiero decir que por ello no sea disfrutable, que lo es y mucho gracias al buen hacer del guionista, pero sí que creo que pierde gran parte de la fuerza que le reconocen los aficionados más conocedores de la vasta mitología mutante.

El dibujo en Imposibles X-Force es alucinante, destacando a Jerome Opeña, que se encarga al completo del primer tomo, con un dibujo muy potente en cuanto a caracterización de personajes y puesta en escena de la acción, si bien me ha resultado un poco confuso en algunos momentos su narración, el global es sobresaliente, realzado además por el color de Dean White que ayudan a dar esa sensacEnlaceión sucia de grupo de operaciones encubiertas en las sombras. En el segundo tomo hay que destacar a Esad Ribic, al que creo no había disfrutado aún en interiores, con un trabajo más "superheroico", y también tenemos a los lápices a Rafael Albuquerque y a Billy Tan, que son más continuistas con el estilo oscuro marcado por Opeña (a lo que ayuda en gran parte el colorista, que vuelve a ser White para estos dos dibujantes), e incluso este último me ha parecido que ha mejorado bastante desde que lo sufriera en su etapa en MK Spiderman (una muestra de lo que perpetró allí) y la mini de X-23: Inocencia Perdida, por lo que prueba superada tras el espanto inicial al verle en los títulos de crédito.

En definitiva, un buen cómic muy atractivo tanto por equipo creativo como por elenco protagonista, con un potencial que promete mucho para los siguientes arcos argumentales, y que resulta en una buena lectura para todo tipo de público, pero aprovechable en mayor medida por los fans con un buen montón de historias mutantes a sus espaldas.

Valoración: *****